La Historia de la Corbata

Si nosotros, los británicos, no podemos clamar que hemos inventado la corbata moderna, otras naciones tampoco pueden. No tenemos que rastrear sus orígenes desde el satín o la cinta de terciopelo que mantenía en su lugar el lazo de la chorrera, hasta la vestimenta de cuello cuyo nombre salió de la batalla de Steenkerk (3 de Agosto de 1692), a la vestimenta de Lord Guildford, a los cravats de Beau Brummell, al satín azul pálido de Comte d’Orsay, al negro sobrio del señor Casaubon y toda la burguesía Victoriana. El cravat, por supuesto, desapareció con la levita y el saco de cola matutino. La corbata, como la conocemos, vino para quedarse con el traje moderno.

Sir Hardy Amies, The Englishman’s Suit

Antecedentes

La evidencia de los primeros usos de tela amarrada al cuello con un nudo yace en la tumba del primer emperador de China, Qin Shih-Huang-Di (259 - 221 a.C.). En un mausoleo bajo tierra bien elaborado, un ejército de 7500 soldados de terracota usaban un pañuelo con nudo en el cuello. El descubrimiento de éste ejército en 1974 fue notable ya que no hay hallazgos de uso de tela en el cuello en pinturas o estatuas chinas más jóvenes hasta el siglo XVII, cuando empezó la influencia Europea.

Se creyó por mucho tiempo que los soldados Romanos fueron los primeros en usar pañuelos en el cuello. La columna de mármol de Trajano, erigida en Roma por el mismo emperador en el año 113 d.C., retrata alrededor de 2500 personas, muchas con un pañuelo en el cuello. Entre los pañuelos en cuello antiguos hay algunos aparentemente con nudo en moño y versiones tempranas de lo que podría ser, diez y siete siglos después, lo que se convirtió en el nudo estándar para corbatas largas: el four-in-hand (americano).

El libro The Art of Tying the Cravat (1828) explica que los antiguos defendían su garganta del frío usando un pañuelo de tela o seda, llamado en Roma focalium, un término que es evidentemente derivado de fauces (garganta). Se cree que el código de vestimenta en Roma indicaba que se consideraba no digno cubrir el cuello a excepción de con la mano propia o ocasionalmente enrollando la toga alrededor del cuello.

Horacio relata que los pañuelos en el cuello denotaban afeminamiento y poca higiene. Tal vez esto ayude a explicar por qué la vestimenta en cuello es muy rara de encontrar en civiles Romanos y a su vez restringida al contexto militar donde los hombres tenían que aguantar las inclemencias del tiempo. Aparte de casos de necesidad, los cuellos en la antigüedad no estaban tapados o con adornos, y esto continuó los primeros 15 siglos d.C. Entonces, sin advertencia pero por etapas, el cuello se convirtió en el centro de atención.

En Inglaterra el collar de camisa plano, unidos los extremos con una pequeña cadena, empezó durante el reinado de Enrique VIII, formando eventualmente una gola. Las golas se hicieron más grandes y más lujosas, pero fueron dejados de usar con Carlos I siendo derrotado con los realistas en la Guerra Civil Inglesa. Hasta la restauración de la monarquía en 1660 reaparecieron los pañuelos con nudo en el cuello.

El Cravat

Comúnmente se cree que el Cravat, el ancestro directo a la corbata moderna, se originó durante la Guerra de los Treinta Años (1618 - 1648). En esta campaña contra el imperio de Habsburgo, el rey Luis XIII de Francia enlistó un regimiento de caballería Croata. Estos mercenarios usaban pañuelos en el cuello, y el nuevo estilo fue pronto adoptado por los soldados franceses que peleaban a lado de ellos. El Cravat, como fue conocido, era ornamental y práctico a su vez. Al contrario de los collares de gola en uso aquel tiempo, los cuales tenían que ser plisados, planchados y limpiados minuciosamente, los nuevos Cravats requerían poco mantenimiento y permitían libertad de movimiento. La moda pronto llegó a Francia, donde fue adoptado por excelencias y miembros de la corte. Con la restauración de la monarquía Inglesa, Carlos II regresó a Inglaterra para reclamar su trono después de nueve años en el exilio en la corte francesa de Luis XIV. Con él llevaba un Cravat el cual, en una década, se volvió el estilo familiar en Inglaterra y las colonias Americanas. Se cree que el origen de la palabra Cravat viene de Croat, pero la evidencia prueba otra cosa, la palabra ya era usada en Francia en el siglo catorce y en Italia en el siglo diez y seis. El escritor francés Eustache Deschamps (1340 - 1407) usó la frase faites restraindre sa cravate (ajusta más el Cravat) en una de sus baladas. Sin embargo, mientras que el origen de la palabra no puede ser claro, hay pocas dudas de que el Cravat moderno evolucionó de los pañuelos de aquellos mercenarios. Los Cravats eran enrollados con una o dos vueltas alrededor del cuello y se hacía un nudo en frente del cuello, dejando las dos puntas libres. En el libro Academy or Armoury and Blazon (1688), Randle Holme las describió como nada más que una toalla puesta alrededor del cuello, amarrada en forma de moño. El moño era de hecho uno de los diferentes nudos usado en los Cravats. Los Cravats también se ajustaban con un nudo simple o con un listón. Este procedimiento es fácil de describir pero no muy fácil de ejecutar, se requiere de cierta destreza para conseguir un resultado satisfactorio, escribía François Chaille en El Libro de las Corbatas. La sutileza del arreglo no era el resultado de un nudo complicado; los estudios revelan que los nudos no eran más complicados que el conocido four in hand usado actualmente. Al final del siglo diez y siete, el Cravat ya se había establecido como accesorio necesario en toda Europa y las colonias Americanas. Chaille sugiere que un crecimiento marcado en el uso del Cravat pudo haber sido en parte por el clima más frío generalizado entre 1645 y 1715. La llamada pequeña Era del Hielo se cree que fue causada por una baja en la actividad solar conocida como mínimo de Maunder, gracias al astrofísico Edward Maunder. Dado el uso antiguo del pañuelo en el cuello con nudo como vestimenta práctica, no se puede discutir la causa. Una nueva e inusual manera de ajustar el Cravat, fue originada en la Batalla de Steenkerk en Flanders, en 1692, y fue adoptada por los ingleses en esa década de 1690. La Steenkerk, como fue conocida, consistía en un Cravat largo como bufanda con los extremos acabados en lazo delgado. Se hacía un nudo simple y holgado y los extremos se retorcían juntos, y uno de los extremos se pasaba a través de un ojal en la solapa izquierda del saco. El estilo se hizo popular rápido. El Steenkerk se siguió usando en Europa hasta la década de 1720, pero continuó siendo popular en América gran parte del siglo XVIII.

El Stock

Como una alternativa menos llamativa, apareció el Stock, que como el Cravat, era un accesorio para la infantería en Francia y Alemania en los comienzos del siglo diez y ocho. Fue inicialmente adoptado por jóvenes que mostraban su simpatía, real o implicada, a la milicia. El Stock pronto se volvió común y se mantuvo vigente los últimos tres cuartos del siglo diez y ocho. El Stock era inicialmente una pieza de tela de muselina larga en forma de banda, que daba una o dos vueltas alrededor del cuello y se ajustaba en la nuca. Mientras creció su popularidad, el accesorio fue embellecido, agregándole una pinza, cintillo ó cuerda de cuero cubiertos por un material negro o blanco usado alrededor del cuello. Debido a que el Stock carecía de las puntas sueltas del Cravat y que no cubría el frente de la camisa, algunas veces se agregaba la chorrera, que es una tela que se agregaba adelante del Stock. Otra pieza particularmente elegante era el Solitaire, en donde un listón negro se usaba para amarrar el cabello por atrás, se llevaba hacia adelante y se hacía un moño, contrastando con el Stock blanco del cuello. Al contrario del anterior Cravat, el Stock era más conveniente. Se ajustaba en la nuca en vez de en frente, requiriendo poca preparación y nada de mantenimiento. Desafortunadamente, tenía poca comodidad. Cuando Jorge IV ascendió al trono en 1820, su preferencia por el Stock de terciopelo negro con moño de satín revivió el interés por el accesorio que parecía ya haber llegado a su punto más alto. El Stock blanco era usado por la sociedad anterior a Jorge IV, entonces el negro se volvió universal. Guillermo IV intentó revivir el blanco pero no tuvo éxito. El Stock negro, que permaneció popular hasta 1850, tenía muy poca semejanza al collar alto y blanco que lo precedió. Que era enrollado alrededor del cuello dos veces, pero ésta vez los extremos terminaban en frente y se hacía el nudo en moño.

Los Macarrones

Durante la década de 1760 un grupo de jóvenes de la alta, inspirados por el estilo mignon del continente y especialmente de Italia, adoptaron una moda extravagante y excesiva. Los Macarrones, como fueron llamados en poco tiempo, usaban grandes pelucas, finos bordados, joyas y no por menos, Cravats blancos en forma de un enorme moño. El estilo excesivo no pegó en las colonias Americanas. Las innovaciones en America venían de Europa y especialmente Inglaterra, y llegaban con suficiente retraso y atenuadas para ser usadas de manera modesta. Los fundadores puritanos evitaban la simpatía de prendas muy elaboradas, y mucho menos la ornamentación Barroca preferida por los Macarrones. Al comienzo de la década de 1770, la Anglomanía le ganó a lo francés, y los hombres se esforzaron en vestir à l’anglaise después de una guerra de 20 años entre los dos países. La extravagancia de los Macarrones fue reemplazada en Francia por los Incroyables o Increíbles. El exceso fue también el principal pecado, pero esta vez visto en los hombros exagerados, solapas grandes y Cravats muy largos. La prenda del cuello excéntrica requería de varios metros de material, y rodeaba el cuello con alrededor de diez vueltas. El moño no era crucial pero el Cravat se veía de tamaño increíble. Sin sorprender, los Incroyables se veían obligados a mirar de frente, ya que era muy difícil de girar la cabeza a algún lado. Gracias a los Macarrones, el Cravat revivió para la década de 1780, evolucionando a un artículo atractivo embellecido con un lazo. Las nuevas prendas para cuello consistían de piezas cuadradas de muselina o lino dobladas en diagonal formando una tira. Generalmente eran atados usando un nudo simple o de moño, de proporciones más decentes que los Macarrones. Notablemente, el lazo de los primeros Cravats empezó a desaparecer; substituido pot telas más caras y usando un arreglo más estético.

El Dandismo

El comienzo del siglo XIX marcó también la concepción de una nueva filosofía. Contrario al entendimiento popular, el dandismo era completamente opuesto a la corriente de lo llamativo, estilo de los Macarrones y los Incroyables; y diferente a sus predecesores, los dandis buscaban la perfección a través de la simplicidad en vez de la extravagancia. El principal precursor fue George Bryan Brummell (1778 - 1840). Beau Brummell, como empezaron a apodarlo, no fue ni privilegiado ni rico, y mucho menos un aristócrata. Sin embargo, a través de su determinación, ingenio y vestimenta impecable, llegó a la cima de la sociedad Inglesa, eclipsando al mismo Principe de Gales, quien se convertiría después en Jorge IV. Por primera vez, no era simplemente lo que el hombre vistiera sino cómo vestía lo que crearía o rompería la reputación como un caballero. Brummell vio instintivamente que el día de la aristocracia había terminado y que el día de la caballerosidad había llegado. Pasaba horas arreglandose, con el afán de parecer discreto. La vestimenta de Brummell consistía en un saco de cola azul, un chaleco que hiciera juego con los pantalones y botas bien lustradas de color negro que llegaban a la rodilla y un Cravat blanco. La ropa debía ser sombría, ajustada pero no estricta, plana e indudablemente masculina. Éste código probó su alta influencia, la vestimenta de Brummell se volvió popular a través de Europa y América. El hombre mejor vestido es aquel que atrae menos la atención. Después de la ruina financiera de Brummell y su consecuente exilio a Francia, lo indiscretamente discreto se volvió el modelo de vestimenta para hombre aceptado. Un caballero tenía que parecer minimalista. Solamente en su Cravat, que era usualmente blanco y plano, podía mostrar su individualidad. El nudo lo era todo. El rol vital del arreglo del accesorio era firmemente establecido de una vez y por todas.

La evolución del Cravat

Como resultado del Dandismo, el Cravat fue aumentando mucho en su popularidad. Como la vestimenta del hombre se fue haciendo más discreta, el Cravat fue elevado a carta de presentación. Pronto emergió un grupo de formas para ajustar lo que era un adorno inexpresivo. Más de un libro fue escrito como guía para los nudos del Cravat. Neckclothitania, o Tietania, fue uno de los primeros (1818), y detalla 12 nudos diferentes. El autor anónimo marcó una línea marcada entre l’homme comme il faut (un apropiado caballero) y la canaille (un canalla) al proveer al aspirante a caballero los medios para convertirse en uno, al menos en lo que concierne a su corbata. L’Art de se mettre la cravate apareció en París en 1827 bajo el seudónimo Baron Émile de l’Empesé. El mismo año, un volumen similar fue publicado en Italia como Conte della Salda, y en Inglaterra como The Art of Tying the Cravat de H. Le Blanc. Como fue impreso en la imprenta de Honoré de Balzac, mucha gente sospechaba que fue escrito por él. Ahora se cree que el libro en realidad fue escrito por Émile-Marc de Saint-Hilaire, aunque Balzac fue el responsable del prólogo. El libro fue publicado en 11 ediciones y fue inmensamente exitoso en Europa. Las siguientes ediciones describe 32 maneras de ajustarse el Cravat, como Americano, Oriental, Collier de Chavale, Byron. Más extenso que Neckclothitania, también fue escrito con un sentido de ironía que pudo haber confundido a aquellos más necesitados de una sugerencia. La última publicación fue L’Art de la toilette en 1830, detallando 72 maneras de nudos de Cravat. Invariablemente, los diferentes estilos eran variaciones de cuadrados y moños. Los detalles del arreglo recibía tanta atención como al mismo nudo.

La Era Victoriana

En el estilo prevalente de la vestimenta Victoriana aparecieron sacos más cerrados con los botones, los cuales ya no podían acomodar los voluminosos Cravats. Por otro lado, más y más hombres obligados a usar el Cravat encontraron que, al contrario de los Dandis y seguidores del Baron de l’Empesé, ya no tenían el tiempo suficiente para ajustarselo cada mañana. Los miembros de la nueva fuerza laboral requerían un accesorio que fuera fácil de ponerse, cómodo, y suficientemente robusto para un extenuante día laboral. La necesidad de una corbata práctica, que no impida movimiento ni se deshaga el nudo, era requerida para una vida cada vez más activa. El resultado fue el nacimiento de nuevos estilos de corbatas, cada uno evolucionando en una dirección diferente al Cravat. Al final del siglo XIX hubo una enorme variedad, pero tres estilos fueron los más destacados: la corbata de moño, el Ascot, y la corbata larga. Los inicios del moño fue en forma de Cravat delgado en el siglo XVII, y duró en la línea 300 años. La corbata de moño moderna no es como eran los diferentes estilos cuando era Cravat. Mientras aumentaba la popularidad del moño, su tamaño disminuyó, y al final del siglo XIX dos variedades sobrevivieron: el de mariposa y el de alas de murciélago. Ambos se mantienen en uso, pero el de mariposa es más común. En la actualidad, un moño de seda negro es usado para eventos de cena de gala (por favor ridículos, nada de colores), y el moño blanco para eventos de noche y con saco de cola. El moño y el cuello de ala levantada son los descendientes directos del estilo de Beau Brummell. Aunque el mismo Brummell le costaba mucho trabajo hacer el moño. En cuanto al Ascot, que es menos antiguo que el moño, no es menos impresionante. Es en esencia idéntico al nudo Gordiano para Cravat de principios del siglo XIX. El Ascot se volvió popular en la década de 1880, usado por las clases medio-altas en la Carrera Real de Ascot, donde la prenda tomó el nombre. En Inglaterra sigue siendo común en bodas y en dicha carrera anual de caballos. Es curioso que el moño y el Ascot -que requieren un nudo básico y simple- son los que se venden ya hechos. Además, los contemporáneos los consideran muy lujosos.

La Corbata

Nadie sabe con precisión cuando se usó por primera vez la corbata larga, ni por quien, pero empezó en Inglaterra en la década de 1850 como atuendo deportivo. La corbata larga ganó popularidad junto con el nudo Four in hand al cabo de una década. Aunque sus atributos fundamentales no han cambiado, las corbatas largas de mediados del siglo XIX no se parecen a las que se usan actualmente. Las primeras eran simples, rectangulares y con los extremos cuadrados. Debido a que la tela se cortaba de manera horizontal en vez de diagonal, no eran elásticas y los nudos tenían que ser holgados y sencillos. Los extremos no terminaban más allá del esternón, ya que tenían que llegar solamente al chaleco que era común en la época. A finales del siglo XVIII, el término four in hand era usado para describir un carruaje con 4 caballos dirigidos por una persona. Después fue el nombre de un club para caballeros en Londres. Los conductores de carruajes ataban sus bufandas con four in hand. Los miembros del club Four in hand usaban el nudo de acuerdo al nuevo estilo y el nombre del club persistió. El nudo four in hand apareció a la par con la corbata larga. En aquel tiempo, la corbata y el nudo eran inseparables, y el término four in hand era para describir a ambos. Hoy, por su exclusividad, el nombre de la prenda ha sido abreviado a simplemente corbata, y el término four in hand es usado para designar un nudo en específico. Hasta la década de 1930, dicho nudo era el único en uso.A principios de 1900, la corbata ya se vendía con el nudo hecho. Pero desde entonces, como ahora, usar una de éstas era sacrílego. Se considera que ningún caballero puede usar una corbata con el nudo hecho de fábrica, y se decía que era el deber de cada padre decirle a su hijo esto al dejarlo en la escuela. Un hombre que use una corbata del mismo material y color que el traje es tan tonto como aquel que compre corbatas con el nudo de fábrica. Afortunadamente, las corbatas con el nudo previamente hecho no son tan comunes como con el moño. El incremento en popularidad de la corbata puede ser atribuido al desuso del cuello alto rígido en favor del cuello doblado hacia afuera de finales del siglo XIX. Mientras que el moño y el Ascot encajan con el cuello alto rígido, la apertura frontal del cuello doblado enmarca el nudo de la corbata larga magníficamente. A pesar de la popularidad de la corbata, no era fácil ni práctico hacer el nudo de manera satisfactoria a causa de la tela usada. Aparte del estilo limitado, fácilmente se soltaba el nudo. Para 1900 una enorme variedad de botones y ganchos estaban disponibles para asegurar el nudo con la camisa. Los problemas de la corbata fueron resueltos por Jesse Langsdorf en 1926. Introdujo las corbatas con corte en diagonal, permitiendo a la corbata estirarse, y construidas en tres segmentos separados. Las corbatas resultantes eran elásticas el nudo se mantenía y no se retorcían. Con esta pequeña pero revolucionaria innovación, nació la corbata moderna. La forma de la corbata, más no su diseño, ha estado cambiando. Cuando los chalecos entraron en desuso, las corbatas se hicieron más largas para llenar el espacio del saco que dejaba al descubierto. Actualmente, la corbata llega a la cintura. Pero los 350 años de tradición nos recuerdan que la corbata es una prenda de cuello. Es mejor usarla corta que larga. El ancho de la corbata la ha dotado con el mismo significado que el tamaño del Cravat dos siglos antes. Las corbatas exageradamente anchas populares en la década de 1970 tuvieron la misma reacción que los moños y Cravats enormes de los Macarrones y los Incroyables que las precedieron. El tamaño de la corbata actual ha fluctuado entre 2 y 5 pulgadas, usualmente en sincronía con el ancho de las solapas de los sacos. El ancho natural de una corbata, que refleja las proporciones del traje, es de 3 a 3.5 pulgadas.

La actualidad

No fue hasta después de la corbata de Langsdorf que la potencial diversidad de arreglos empezaron a verse. Por el corte en diagonal, aparecieron nudos más discretos, capaces de tomar una variedad de formas. Al mismo tiempo, la corbata consiguió una popularidad sin precedente y la vestimenta del hombre llegó a lo más elegante del siglo. Inevitablemente, la larga dominación del nudo four in hand llegó a su fin. El más notable de los nuevos nudos, el Windsor, empezó a ser popular en la mitad de la década de 1930. El Príncipe de Gales, después Rey Eduardo VIII y Duque de Windsor, tuvo un impacto inmenso en la moda de aquellos años. Su aventura amorosa con una divorciada estadounidense, Wallis Simpson, trajo la influencia de el Príncipe al primer plano de la atención estadounidense. Tenía preferencia por nudos grandes y cuellos amplios en donde acomodarlos, y el público copió el estilo. Mientras que el Duque de Windsor jugó un rol en popularizar el nudo grande que lleva su nombre, está bien establecido que él no lo inventó. Más sorprendente todavía, es que el Duque no usó el nudo Windsor, sino un four in hand en corbatas gruesas especialmente diseñadas para él. Ese puede ser el origen del mito del nudo Windsor que el Duque no usó. El resultado final era un nudo abultado que con otros tipos de corbata se podía conseguir con un nudo más grande. Poco se sabe el nudo medio Windsor, pero es cierto que no era común para la década de 1950. Aparte de su nombre, se sugiere muy poco que sea un derivado del Windsor que supuestamente lo precedió. Aún más, su etimología no puede ser estrictamente cierta, porque es tres cuartos del tamaño del Windsor, y no la mitad como su nombre sugiere. Sin embargo, el nombre persistió y el nudo sigue siendo usado hoy en día. La Segunda Guerra Mundial marcó el final de la dominación del estilo británico, al menos con respecto a las corbatas, y la influencia americana tuvo su auge. La popularidad de las corbatas conservadoras, minimizadas de antes de la guerra terminó. Fueron sucedidas por corbatas más llamativas, con diversidad de colores y patrones reflejando el optimismo de los tiempos. La aceptación del nuevo estilo ha continuado con altas y bajas hasta la fecha. No fue hasta la década de 1980 donde el estilo se volvió menos llamativo, y que el arreglo del nudo, y no los patrones de la tela, recibió atención significativa. En 1989, con el dominio del four in hand, Windsor y medio Windsor, el nudo Pratt fue revelado. Fue inventado por el estadounidense Jerry Pratt, quien había usado el nudo por décadas antes de que fuera popular.