La Masculinidad en el Siglo XX y XXI

La pérdida del Padre

La conversión hacia una sociedad manufacturera y de migración urbana en los años de postguerra llevó a los padres alejarse de sus hijos en masa. De acuerdo al censo de EUA en 1910, una tercera parte de todas las familias vivían en granjas. Para 1940, este número se redujo a una de cada cinco. Para 1970, el 96 por ciento de todas las familias vivían en áreas urbanas.

En una sociedad agraria, los niños se conectaron con sus padres al trabajar a lado de ellos en los campos. Esto significaba que frecuentemente tenían contacto con la familia extendida que incluía abuelos, tíos y primos. Este contacto diario con Hombres le dio a los niños un modelo íntimo de masculinidad. Los hijos aprendieron cómo ser Hombres al observar a sus padres, así como ellos aprendieron de los abuelos. Mientras las familias migraron de las áreas rurales a las ciudades y suburbios después de la Segunda Guerra Mundial, el contacto entre padres e hijos disminuyó significativamente. Los papás dejaban el hogar en la mañana para ir al trabajo. Muchos hijos nunca fueron a ver qué hacían sus padres, y menos aún tenían mucho tiempo para pasarla con ellos.

Los padres dejaron de estar disponibles en otras maneras. La adicción del Hombre al trabajo, la televisión, el alcohol, y sexo los alejó de sus hijos. El aumento en divorcios empezó a separar a los niños de sus padres. Las estadísticas del censo en EUA muestra que la incidencia de divorcio se triplicó de 1940 a 1970. En 1940, cerca de cinco millones de hogares fueron dirigidos por Mujeres como jefes de familia. Para 1970, esta figura casi se volvió a triplicar hasta casi 13 millones de hogares.

En general, muchos Hombres en la actualidad no tuvieron una relación estable y cercana con sus padres durante su niñez. Algunas veces es el resultado de que sus padres trabajaron largas horas, estaban fuera o eran pasivos. Frecuentemente, éstos Hombres actuales describen a sus padres de manera negativa. A menudo los ven como controladores, rencorosos, enojados, ausentes, abusivos, no disponibles, adictos, o mujeriegos. No es usual en algún punto de la niñez de los Hombres actuales de hacer una decisión consciente de ser diferentes a sus padres.

La ausencia de los papás durante esta era a menudo requería que las madres asumieran el trabajo de los padres. Las Mujeres heredaron el trabajo defacto de volver a los niños en Hombres. Desafortunadamente, incluso la mayoría de las madres que hacen su mejor trabajo posible no están equipadas para enseñar a sus hijos como ser Hombres por ellos mismos. Esto no ha evitado que lo sigan intentando.

Un número significativo de los Hombres actuales, producidos en las décadas de 1940, 1950 y 1960 son el resultado directo de madres, y no padres, en la enseñanza de cómo ser Varones. Consecuentemente, muchos Hombres actuales han adoptado una perspectiva femenina de masculinidad y están conformes al tener su hombría definida por la Mujer.

El Sistema educativo dominado por la Mujer

El sistema educativo moderno ha contribuido en la dinámica de los niños siendo educados por Mujeres. Desde la Segunda Guerra Mundial, los niños entraron a escuelas dominadas por Mujeres. Para la mayoría de los niños, los primeros años en la escuela fue entrenamiento básico en cómo complacer a la Mujer. Desde kindergarten hasta primaria, todos los profesores que tuve fueron Mujeres. Esto es bastante consistente en las normas nacionales y en otros países.

En el caso de EUA, el Hombre como profesor en educación básica se da en uno de cada cuatro. En primaria, sólo son el 15 por ciento de la planilla de profesores, y ese número baja sostenidamente. Desde guardería a preescolar y hasta primaria, los pequeños niños en la postguerra estaban rodeados por Mujeres. Ha habido algunos varones que les han ayudado a través de esta experiencia. Si un pequeño niño se encontraba ya desconectado de su padre y entrenado a complacer a una mujer, el sistema escolar típico magnificaba este acondicionamiento.

La Guerra de Vietnam

En la década de 1960, la Guerra de Vietnam cristalizó el sentimiento de enajenación entre muchos niños de la generación Baby-Boom y sus padres. Las líneas de batalla fueron trazadas entre Hombres jóvenes protestando una guerra empezada y perpetuada por sus padres. Una generación de veteranos de la Segunda Guerra Mundial no podían entender el alarde de responsabilidad y la rebelión social de sus hijos. Los Hombres jóvenes de esta generación se volvieron la antítesis de sus padres y de un establecimiento que resolvía problemas domésticos e internacionales con armas y bombas. El movimiento anti-guerra creó una nueva camada de Hombres enfocados en el amor, la paz y la evitación de conflictos.

La Liberación de la Mujer

Durante las décadas de 1960 y 1970, muchas mujeres empezaron a trabajar fuera de casa, el control de natalidad proveyó nuevas libertades, y la liberación de las mujeres estuvo en su infancia. Algunas madres durante la era Baby Boom pudieron prever un cambio en los roles de género en el horizonte. Ellas trabajaron para preparar a sus hijos e hijas lo que iba a venir. Muchas de estas madres educaron a sus hijas para no necesitar a un Hombre. Al mismo tiempo, ellas entrenaron a sus hijos a ser diferentes de sus padres: pacíficos, proveedores, pasivos y atentos a las necesidades de la mujer.

El feminismo radical de las décadas de 1960 y 1970 proyectaron un enojo generalizado al Hombre. Algunas feministas aclamaban que el Hombre era simplemente una molestia innecesaria. Más que probable, la mayoría de las mujeres durante esta era, no sentían lo mismo hacia el Hombre. Sin embargo, suficientes mujeres enojadas convencieron al Hombre de que no estaba bien ser quienes eran.

Epítetos como los hombres son unos cerdos y todos los hombres son violadores fueron prominentes durante este tiempo. Consignas menos iracundas del feminismo afirmaron que una mujer necesita a un hombre como un pez necesita una bicicleta. Los hombres que ya estaban condicionados de mirar a las mujeres para definición y aprobación fueron especialmente susceptibles a estos tipos de mensajes. Esto agregó el incentivo de estos hombres de tratar de averiguar qué querían las mujeres y tratar de convertirse en alguien para ser amados y cubrir sus necesidades.