La Guía del Finado: Introducción

Como algunos sabrán y otros no, mi señora madre, la Doctora Carolina Fernández Acosta, falleció a finales del año 2016, después de estar hospitalizada poco tiempo.

Mi madre era una mujer demasiado metódica, estricta y previsora, a tal grado que encomendó a una de sus mejores amigas para ayudarme con algunos trámites para el día que ella faltara. Aquellos trámites salieron rápido, los trámites de gobierno, por más irónico que parezca, fueron finalizados en tiempo y forma. En cambio, los trámites en instituciones privadas, fueron agonizantes.

A pesar de que mi madre tenía completamente organizados sus documentos, las cosas no salieron tan bien como ella esperaba.

Este cambio tan brusco en mi vida personal me hizo hacer un reality check más marcado que la crisis de la edad.

Siendo ahora un padre de familia, y leyendo los malhechos libros de El Pequeño Cerdo Capitalista, donde se nota que la autora jamás ha tenido problemas ni jamás ha vivido tiempos difíciles, y jamás ha tenido que entablar juicios contra bancos y aseguradoras, en muchas secciones no sabe ni de qué habla. En fin, me pongo a la tarea de generar una Guía del Antes, Durante y Después de que mueras (si, todos morimos, y jamás queremos pensar al respecto), y que le podrá servir a alguien más.

Muchos dirán que el dinero y propiedades no te los llevarás a la tumba (salvo si trabajas en una organización criminal); y eso es completamente cierto, pero hay que pensar también en los que dejamos vivos, quienes podrían tener o no un calvario mayor, desgastante emocionalmente, y que no tendrán tiempo de guardar luto.

Si logras planear y dejar todo en orden Antes, Durante y Después de que faltes, tus familiares tendrán la tranquilidad para guardar luto y podrán descanzar y resignarse cuando ya no estés; y tú, también, podrás irte tranquilo y sin preocupaciones.